En 1759, Madrid era para algunos viajeros extranjeros la ciudad más puerca de Europa. Pocos años después, sus calles estaban iluminadas por las noches y podían compararse, por su limpieza y sus servicios, con las de Londres o París. ¿Qué había sucedido?Que había llegado Carlos III.Cuando el nuevo rey se instaló en Madrid, encontró una ciudad de calles oscuras y estrechas, polvorientas o embarradas, dependiendo de la estación del año, pero alfombradas siempre de inmundicias.Carlos III podría haberse acostumbrado a su nueva capital, pero era un ilustrado de espíritu reformador y decidió transformar la ciudad.Durante su reinado, Madrid se convirtió en el mayor escenario de la Ilustración española. Se trazaron nuevos paseos, se mejoraron las calles, se instalaron sistemas de alumbrado y limpieza, se embellecieron las entradas de la capital y se levantaron edificios destinados a la ciencia, la cultura y la administración. La Puerta de Alcalá, el Salón del Prado, el Jardín Botánico, el Gabinete de Historia Natural y el Observatorio Astronómico son algunos de los monumentos que nacieron de aquel extraordinario impulso renovador.Pero transformar una ciudad significaba también transformar la vida de sus habitantes. Detrás de cada obra hubo proyectos, decisiones, dificultades y conflictos; ministros y arquitectos, comerciantes y artesanos, aristócratas y madrileños anónimos.El Madrid de Carlos III para estudiantes y estudiosos cuenta la historia de aquella transformación y la del rey que la hizo posible, con análisis y descripciones de las grandes obras acometidas durante su reinado. Un viaje al Madrid del siglo XVIII para descubrir cómo una ciudad que los viajeros despreciaban comenzó, en apenas unas décadas, a convertirse en una moderna capital europea.El Madrid que hoy conocemos empezó a construirse entonces.