Estas sentidas remembranzas nacen de una pasión precoz por la música infusa (a lomos de ondas radiofónicas y entre discos heredados). El resultado es un amenísimo y sagaz catálogo de perplejidades sonoras (dejémoslo en canciones) que, sin razón aparente, pasan a tejer la banda sonora de sus vivencias y recuerdos. Y en este viaje a lo más recóndito de la memoria musical, allí donde aún resuenan las vibraciones de nuestras canciones favoritas, trata la autora de comprender por qué la música goza de tan profunda raigambre en nuestros sentimientos, pero también cómo llega a desempeñar un papel de tanta importancia en nuestras vidas hay quienes sostienen que desde avanzada ya nuestra gestación hasta los últimos días que pasamos entre nuestros congéneres. La propia historia de la autora, con meridiana y ejemplar claridad, así lo atestigua: cómo las canciones la ayudaron a lidiar con el dolor de la pérdida de su padre; a forjar su propia identidad como adolescente solitaria; a alimentar sus relaciones, tanto las reales como las imaginarias, durante los primeros años de su madurez amatoria; y también a impulsar su p